Dieta rápida


Con la llegada del verano, llega la invasión de cuerpos perfectos en los distintos medios de comunicación, donde sólo reina el modelo femenino por excelencia: 90-60-90. Y si las obligaciones del año no te permitieron ir al gimnasio, y seguir una dieta saludable, ni bien pinta el calorcito los milagros aparecen: las dietas rápidas. Sí amiga. Sí amigo. Son esas que te prometen que si las seguís al pie de la letra (porque si no adelgazas lo convenido es porque alguna alteración le hiciste) bajas todos esos kilitos que tenes de más en… ¡un suspiro!. Y así escuchamos como compañeros de trabajo, amigos, familiares pronuncian la famosa frase veraniega: “No gracias. Estoy a dieta”. Hay muchos tipos de dietas: la dieta de la luna, de la sandía, de la sopa, y la dieta de… lo que se te ocurra. Pero a pesar que te prometen “nada de sufrimientos”, lo cierto es que con el correr del tiempo el cuerpo es el que sufre las consecuencias. De esta manera aparece el famoso yo-yo. Es decir, se logra bajar de peso pero temporalmente, y ante “el primer descuido” no sólo se recuperan los kilos perdidos, sino que en algunos casos se multiplican. Los especialistas sostienen que la mejor dieta a seguir no tiene nada de rápida sino que es para toda la vida, ya que implica un cambio en los hábitos: tomar mucho líquido, reducir el tamaño de las porciones ( pero nunca dejar de comer)descansar bien, hacer ejercicio, comer sano, y hasta de vez en cuando darse algún que otro gustito.